Voluntad de suerte
Jan 05, 2026
VOLUNTAD DE SUERTE:
A pesar de ser un concepto del filósofo G. Bataille, y no de la Medicina China, yo
lo uso para nombrar una posición ante la vida: la voluntad de vivir exponiéndonos
a lo incierto, aceptando el riesgo, la posible pérdida, la ausencia de garantías, pero
con el deseo de vivir intacto.
Vivir deseando lo que se vive, poniendo en juego nuestro corazón aun sabiendo que puede doler.
Desde la Medicina China, el alma Hun (hígado) está vinculada a este deseo vivaz de expansión, a la capacidad de imaginarnos activos y creativos ante situaciones difíciles, de proyectarnos desde ahí hacia un futuro nuevo fuera constantes repeticiones. Es el movimiento interno que empuja a la persona a salir de lo que "controla" para orientarse hacia la suerte, hacia el juego.
Cuando el Hun está activo, nuestra curiosidad, impulso vital, sentido de dirección, nos ayudan a relacionarnos con la vida integrando la incertidumbre no como angustia, sino como parte fundamental del deseo.
Hay una aceptación profunda de que la vida no puede ser completamente asegurada ni prevista.
Sin embargo, ninguno de los dos conceptos propone un abandono caótico. El Hun necesita un cuerpo y un ritmo que lo sostengan para no dispersarse.
Saber entrar y salir de las intensidades para poder descansar, integrar, recuperar la energía o redirigirla.
De manera similar, la Voluntad de suerte no es inconsciencia, sino una elección que implica presencia constante en una misma/o: preferir una vida abierta al acontecimiento antes que una vida cerrada por el miedo a perder.
Cuando el Hun está debilitado, la vida se vuelve rígida, sin deseo ni horizonte.
Cuando falta la Voluntad de suerte, la existencia se reduce al cálculo defensivo.
En ambos casos, algo de lo vivo se apaga. Desde esta perspectiva, la Salud no consiste en evitar el riesgo, sino en poder asumirlo, confiando en que hay en nuestro interior una brújula capaz de orientarnos hacia lo vivo, incluso sin garantías.
Que este año fortalezcamos nuestra Voluntad de suerte para que, como una antorcha inagotable, nos acompañe, nos alumbre, nos inspire. Nos alegre por dentro incluso si fracasamos.